
Basta con haber sufrido alguna racha de infortunio,para llegar a contemplar la huída de todo bicho viviente;la gente se apresura a alejarse del desfavorecido como si éste fuera a contagiarles con su sola presencia.Estaba advertida,pero cuando llega el momento es tan duro pasar de tener a todos y,de pronto,a nadie.
Mi casa parecía entonces una sucursal del teléfono de la
esperanza.El jodío sonido del aparatito no dejaba de escucharse en todo el día,a veces incluso a altas horas de la noche.Algunos venían a buscar contactos.Muchos,trabajo.Otros,a pesar de nuestra insolvencia,dinero;casi todos:ayuda o consuelo,porque sabían adonde venían a parar.
De esos primeros años,y de algún otro que vino después,recuerdo el empeño que ponían mis mayores en que los más pequeños supiéramos todo,o casi todo,acerca de nuestros orígenes
(por eso de que no se nos subieran demasiadas tonterías a la cabeza);que aprendiéramos a observar la realidad del mundo con una mentalidad poliédrica, comprometida en todos los casos y causas (Como si esta desinteresada postura fuera a servirnos,después, en este incierto lupanar)...Es triste imaginar lo que pensarían nuestros educadores,ahora,si vieran en lo que nos hemos llegado a convertir.Viene a mi memoria el día en que me encontré a una antigua profesora de colegio,y después de haber hablado,me decía:Pero,...¿Qué han hecho contigo?.Demasiado sabía ella que ya no había posibilidad;que éramos y seríamos parte de los eternos desheredaos.
Siempre debes estar al lado del desfavorecido,he venido escuchando hasta donde puede alcanzar mi memoria.Jamás hay que cebarse con el débil,con el que está caído,con aquel a quien la vida ha tratado peor que a tí.En definitiva,con nadie que no lo merezca.Nunca hagas gala de tus conocimientos,en presencia de otro que sepa menos que tú,ni te subas al caballo de la fama.Es sólo un espejismo.Mostrar una actitud contraria a estos preceptos habría sido considerado en casa un comportamiento indigno,vergonzante,y hasta clasista...Postura que únicamente puede mostrarse en la más estricta intimidad, porque una vez fuera de ahí,e inserto en la ferocidad del mundo real,¿Qué hacer cuando ningún mal te es ajeno?,¿Cómo defenderte,a la vez,de esa lacra vital grabada a fuego en todo tu ser y,convivir al tiempo con un entorno desafecto?.Sobre todo,¿Cómo puede uno llegar a probarse,siquiera.el impermeable de la indiferencia;aquel que sólo te permite mirar hacia tí mismo,y hacia los que van en tu misma dirección?.Para aquellos
que puedan llevarlo en la masa,¡Qué fácil debe resultar!
Recuerdo sus palabras:"En la vida no existen los amigos,sólo los conocidos...No esperéis nada,de
nadie".Así fue.¡Qué poco se equivocaba!.Ya no hay visitas en casa.El teléfono hace tiempo que ha dejado de sonar.Se apagó el correo.Y,sin embargo todavía tengo que escuchar autoproclamarse "amigos" a alguno de los muchos desaparecidos en combate.Se cachondean de nuestro recuerdo haciendo gala de su indignidad,y aún vienen a otorgar cumplida cita de un patrimonio emocional que no les pertenece.Quisiera conocer ahora el paradero de todas las "criaturitas sin madre" que una vez socorrimos,de todos aquellos a quienes siempre se encontraba un hueco sin necesidad de preguntar.¿Dónde están esas "pobres chicas" que a menudo venían a buscar información de fuente para algún que otro trabajillo eventual?,y esos,a quienes se daba chance después de haber pasado más de una cura de drogodependencias,¿Se encuentran en este mundo,o es que decidieron volatilizarse cuando no había más de dónde sacar?.
Todos los que decían ser víctimas de ésas,sus circunstancias,y de una inmisericorde represión,al fin parecen haber encontrado su sitio.Toda esa piara de pedantes y de "rojos de salón y whisky",
tan fielmente retratados por el repulsivo Emilio Romero,llegaron a la cima de la montaña,dejando tras de sí algo más de lo que ahora ellos puedan calificar de un "ideario trasnochado".Quieren hacer historia;creo que sin importarles saber que,con su granito de cieno,han contribuído a deshacerla.
La letra de tango -"Yira"- lo describe como nadie.Sin más.
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martes, 29 de enero de 2008
Horas bajas
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